Romero Deschamps: Adiós al poder. Featured

El magnate sindical está en caída libre ya sin el poder que lo cobijó.

La Fiscalía General de la República lo investiga por presunto lavado de dinero al detectársele millonarias trasferencias financieras que lo obligan a renunciar tras un cuarto de siglo al frente del Sindicato Petrolero y a casi 31 años del llamado “Quinazo”, el golpe espectacular que asestó el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari a Joaquín Hernández Galicia, de quien Romero fue subalterno y “traidor”.

 El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que su gobierno presentó dos denuncias ante la Fiscalía General de la República en contra de Carlos Romero Deschamps, líder del sindicato petrolero.

            Las denuncias, dijo, tienen que ver con cuestiones de orden financiero, se entiende que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) preparó los expedientes para presentarlos ante la FGR para su debida integración.

            El lunes 14, López Obrador aceptó por primera vez que se estaba investigando a Romero Deschamps al afirmar: “Es mejor que renuncie” y así enfrente a la justicia, tal y como ocurrió con el ministro Eduardo Medina Mora, quien está siendo investigado por lavado de dinero al detectarse que realizó diversas transacciones financieras desde México hacia Estados Unidos y Reino Unido que, de acuerdo con las últimos datos, pueden ascender a varios cientos de millones de dólares y no a 102 millones de pesos, como se dijo hace unos días.

            Sobre este caso, la FGR ya dispone de un amplio expediente con gran parte de las transferencias que involucran a Medina Mora en grandes operaciones financieras sin sustento y que pueden estar relacionadas con negocios al amparo del poder.

            En el caso de Romero Deschamps, el próximo 10 de enero de 2020 cumpliría 26 años al frente del Sindicato Petrolero. Sin embargo, todo indica que ya no llegará al nuevo aniversario del llamado “Quinazo” cuando el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari encarceló a Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, mediante una operación en la que le sembraron armas en su domicilio con el propósito de incriminarlo.

            Ahora es diferente. A Romero Deschamps se le investiga por el origen de su cuantiosa fortuna, amasada a lo largo de tres décadas al frente de uno de los sindicatos más poderosos de América Latina.

            El líder petrolero también es investigado por su presunta vinculación con el robo de combustibles en menoscabo de la paraestatal Pemex, el tráfico de petróleo crudo y las negociaciones leoninas del contrato colectivo de trabajo, en perjuicio de los trabajadores.

            La riqueza de Romero Deschamps, se asegura, no tiene límites: se afirma que dispone de sumas millonarias en paraísos fiscales, como Islas Caimán. Con el poder económico y la impunidad de la que gozó en los gobiernos panistas y priistas pudo regalarle a su hijo –José Carlos Romero Durán -- un auto Ferrari Enzo, cuyo costo en 2013 era de dos millones de dólares.

            Esto ocurrió cuando el líder petrolera era senador de la República y gozaba de absoluta impunidad.

 

                                    El ascenso

Antes de la caída de Joaquín Hernández Galicia, Carlos Romero no significaba nada en el sindicato petrolero. Nacido en Tampico, Tamaulipas, había desempeñado algunos oficios menores. Luego arribó a Salamanca, Guanajuato, donde por azares del destino conoció a Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, quien en agradecimiento a sus buenos oficios lo incorporó a su equipo de trabajo.

            Hernández Galicia fue líder del sindicato petrolero de 1961 a 1989. Sobrevivió en el poder cinco sexenios, hasta que llegó Carlos Salinas a la presidencia de la República y lo defenestró.

            En 1988, Hernández Galicia, marcó distancia con el candidato del PRI –Carlos Salinas –y esto le costó el cargo. Romero Deschamps, por su parte, seguía siendo amable y servicial con La Quina, pero en él se despertaban las ambiciones de poder.

            Las presuntas diferencias entre La Quina y Carlos Salinas en parte tenían que ver con las tendencias privatizadoras que traía el candidato priista. Esto acercó a La Quina más con Cuauhtémoc Cárdenas, quien defendía la no intervención extranjera en ninguna de las áreas estratégicas de Pemex.

            Tras ganar las elecciones en 1988 –en medio de un escándalo internacional por el fraude electoral que se cometió en favor del candidato priista –Salinas se entronizó en la presidencia y transcurridos cuarenta días de haber tomado posesión ordenó un operativo para detener a Hernández Galicia.

            Además de Salinas, el otro artífice del golpe fue Fernando Gutiérrez Barrios, quien había asumido la secretaría de Gobernación en diciembre de 1988, después de dejar la gubernatura de Veracruz. En aquella maniobra espectacular, en la que se denunció que se sembraron armas y otras evidencias para incriminar a La Quina, también fueron detenidos 30 líderes de igual número de secciones, todos ellos cómplices del líder petrolero.

            El operativo se implementó en la casa de Hernández Galicia, en Ciudad Madero, Tamaulipas. Cuando fue presentado ante el Ministerio Público, fue acusado del homicidio de un agente federal --cuyo cuerpo fue hallado en su casa --así como de posesión de armas de fuego. Así, en unas cuantas horas, terminaba la hegemonía de La Quina. Aquel capítulo casi de película se llamó “El Quinazo”.

            Lo extraño de todo este golpe político y criminal es que Carlos Romero Deschamps –el hombre de todas las confianzas de La Quina –quedó intocado. Ni una sola acusación pesó en su contra. Fue por esa razón que Hernández Galicia lo acusó de haber sido el traidor.

            Consumado el llamado “Quinazo”, la dirigencia del sindicato petrolero fue asumida por Sebastián Guzmán Cabrera, quien fue rescatado de la jubilación. Duró en el cargo cuatro años. Se retiró por problemas de salud. Y en 1993 Romero Deschamps asumió la dirigencia nacional del sindicato petrolero.

            Desde entonces, Romero Deschamps comenzó a amasar una cuantiosa fortuna que hoy lo tiene bajo la mira de la Unidad de Inteligencia Financiera y de la Fiscalía General de la República.

            Larga es la historia de abusos y excesos. Por ejemplo, se le ha acusado de haber incorporado a la nómina de la empresa y del sindicato a sus hermanos, primos, cuñados y sobrinos. Otro botín ha sido la venta de plazas, desvío de fondos sindicales para campañas políticas. Ni se diga el robo de hidrocarburos y el llamado “huachicoleo” –la ordeña de ductos –que a él se le atribuyen como parte de un negocio a la sombra del poder y de la impunidad, porque nadie antes lo acusó formalmente de ningún delito.

            Y es que Romero Deschamps se ha mantenido siempre blindado con el fuero constitucional: en tres ocasiones ha sido diputado federal y en dos sexenios fue senador de la República.

            El único caso que lo sacudió, pero no lo tumbó, fue el llamado “Pemexgate”, perpetrado en el año 2000, cuando se dispusieron de multimillonarios fondos de Pemex para financiar la campaña del PRI, entonces representada por Francisco Labastida Ochoa.

            Tras el triunfo de Vicente Fox, quien arrasó en las elecciones, se conoció toda la trama de corrupción que se tejió al interior de Pemex para saquear sus finanzas. En aquel entonces la cifra defraudada ascendía a unos 500 mil millones de pesos.

            Las prensa mexicana ha documentado otros lujos y excentricidades de Carlos Romero: La revista Emeequis, por ejemplo, documentó que entre 2005 y 2007 el sindicato petrolero recibió de parte de Pemex mil 408 millones de pesos, cuyo gasto fue discrecional. Nadie supo dónde quedó el dinero.

            Después, el diario Reforma publicó que el líder petrolero se construyó una residencia en el fraccionamiento Las Brisas de Acapulco, cuyo costo fue de 6 millones 400 mil dólares.

            En 2012 el mismo medio de comunicación difundió imágenes de la cuenta de Facebook de Paulina Romero, hija de Carlos Romero, donde ella se exhibe los lujos que dispone: la joven suele viajar en aviones privados, navegar en yates lujosos y de disfrutar cenas con vinos exclusivos. No es todo: también suele fotografiar a sus tres perros de raza buldogs ingleses, que la acompañan en sus travesías excéntricas.

            Respecto de Romero Deschamps son públicas sus preferencias por los relojes con incrustaciones de diamantes, yates de lujo, departamentos en zonas exclusivas de Miami, autos deportivos y no cualquier auto, puros Ferraris y Lamborghinis.

            Esta vida de excesos parece llegar a su fin en el gobierno de la Cuarta Transformación ahora que el líder petrolero está siendo investigado por la FGR. Su caída parece inminente.

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Last modified on Wednesday, 16 October 2019 18:40
Redacción

Nota por departamento de Redacción de Contacto.

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