Julián Leyzaola: La historia sucia de un militar en campaña   Featured

 Ciudad de México.- De Julián Leyzaola, el candidato del PRD a la alcaldía de Tijuana, se dice de todo: Su mala fama se robustece con señalamientos en el sentido de que pactó con el cártel de Sinaloa; que torturó a policías y que es investigado por violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Es más, la Subprocuraduría General de Justicia con sede en Tijuana, Baja California, admite que investiga al militar y que las indagatorias están vigentes y abiertas, pero no actúa.

 Es claro que el gobierno de Francisco Kiko Vega no quiso frenarlo como candidato por algún posible pacto político soterrado. A pesar de la mala fama del militar, el PRD lo lanzó como su abanderado para contender por la presidencia de esa ciudad fronteriza, en donde fungió como Secretario de Seguridad Pública y entregó malas cuentas. Su paso por esa dependencia se recuerda con dolor, enojo y frustración. 

 A nivel federal, Leyzaola acumula unas veinte acusaciones por tortura y otras violaciones a las garantías individuales, cuyos expedientes obran en poder de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y ya llegaron a la Corte Penal Internacional. Sin embargo, todas las dependencias guardan silencio ante este caso y dicho silencio –que huele a omisión --sólo abona a la impunidad que envuelve al llamado “militar torturador” que aspira a gobernar Tijuana. ONGs y representantes de la sociedad civil consideran que de ganar Leyzaola el próximo 2 de junio Tijuana correría el riesgo de convertirse en territorio propicio para la violación de los derechos humanos. El abanderado del PRD ahora promete combatir la corrupción y la inseguridad aplicando la ley que él mismo ha violado impunemente como servidor público.

 

 Con más de 25 expedientes abiertos en su contra por presuntos actos de tortura y violación sistemática de los derechos humanos, Julián Leyzaola Pérez, candidato del PRD a la alcaldía de Tijuana, enfrenta el rechazo social en esa demarcación fronteriza, al tiempo que en amplios sectores de la población se le mira con temor por sus presuntos nexos con el crimen organizado.

 El PRD postuló a Leyzaola como su candidato a pesar de sus negros antecedentes: además de las acusaciones por tortura, el militar carga a cuestas veinte indagatorias que están abiertas tanto en el fuero común como en el federal por delitos de lesa humanidad. De igual forma, las denuncias por violación a los derechos humanos siguen su curso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), así como en la Corte Penal Internacional, donde se le investiga por presuntos crímenes de lesa humanidad.

 “Es un hombre peligroso y más aún con poder”, dice Rigoberto Sentíes Aguirre, un ciudadano de Tijuana, quien recuerda “con horror” el paso de Leyzaola como secretario de Seguridad Pública, entre los años 2008 y 2010.

 Recuerda que cuando Leyzaola estuvo al frente de las tareas de seguridad en Tijuana bajaron las matanzas, pero sólo por un tiempo, luego volvieron a subir. Para mi  era claro que este hombre pactó con el narcotráfico porque después Tijuana volvió a ser una ciudad peligrosa, como lo es ahora.

 “No entiendo cómo es posible que a pesar de que entregó malas cuentas a los tijuanenses ahora Leyzaola quiera ser alcalde. Pienso que es un hombre que no tiene una idea clara de lo que es gobernar una ciudad y eso  significa un alto riesgo para la ciudadanía”.

 Entre la veintena de denuncias por tortura que pesan en su contra sobresale la que interpuso en 2009 un policía de Tijuana –Luis Hernández Gálvez –quien acusó a Julián Leyzaola de haberlo torturado. La denuncia sigue vigente y pese a ello Leyzaola no fue privado de sus derechos políticos. Fue cobijado por la impunidad en Baja California.

 Y es que el caso de Hernández Gálvez fue parte de las cinco recomendaciones que organizaciones públicas de los derechos humanos emitieron entre 2009 y 2011 en contra de Leyzaola por tortura y detenciones arbitrarias cuando estuvo al frente de la Secretaría de Seguridad Pública en Tijuana.

 Dichas acusaciones –según se deprende del análisis de los expedientes –involucran a un total de 37 víctimas, de las cuales 29 son policías municipales a quienes Leyzaola intentó vincular con el cártel de los hermanos Arellano Félix. Se afirma que cuando Leyzaola asumió la Secretaría de Seguridad Pública en Tijuana ya traía presuntos arreglos con la organización de Sinaloa. Por ello, comenzó a golpear las estructuras que estaban relacionadas con el cártel de Tijuana.

 Estas víctimas –quienes aún claman justicia –recuerdan el paso de Leyzoaloa por la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana como “la peor época para los policías. Sostienen que entre 2008 y 2010 ocurrieron más de 60 ejecuciones en Tijuana, al más puro estilo del crimen organizado, en tanto que antes de su arribo al cargo sólo había tres o cuatro asesinatos.

 Respecto de los golpes que Leyzaola asestó al narcotráfico, sus propias víctimas, en su mayoría policías, aseguran lo contrario: dicen que Leyzaola llegó a Tijuana con el encargo de golpear al cártel de Tijuana, pero permitió la entrada del cártel de Sinaloa, entonces encabezado por Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

 El militar, sostienen, traía los dados cargados, aunque siempre se ha mostrado como un personaje que no tiene pactos con nadie, pero nosotros nos dimos cuenta que sí traía arreglos turbios.

 Hernández Gálvez, quien todavía arrastra secuelas por las torturas a las que fue sometido por parte de Julián Leyzaola, cuenta lo que vivió cuando fue torturado por el actual candidato del PRD a la alcaldía de Tijuana.

 Recuerda que fue detenido junto con tres compañeros más y trasladados a unas instalaciones de la policía. Ahí fuimos torturados, dice.

 --Julián Leyzaola te torturó directamente? –se le pregunta.

 --Sí, el mismo lo hizo. El no manda a torturar, lo hace personalmente. Yo fui torturado directamente por él y por otras tres personas que lo acompañaban, entre ellos, el capitán Gustavo Huerta, quien era director de la Policía y Tránsito municipal.

            “En el protocolo de Estambul que me aplicaron se dieron cuenta que debido a la tortura me causaron 85 lesiones. Ese señor (se refiere a Julián Leyzaola) brincó sobre mi cadera y me rompió una placa que tengo en la pelvis por un accidente que tuve hace años. Durante tres meses, de los cuatro que estuve en la cárcel, no pude caminar”.

           

 Cuando se le pregunta sobre cuáles son los métodos de tortura que utiliza Leyzaola, la víctima, quien todavía arrastra molestias en su espalda, señala:

 “Le gusta usar una bolsa para asfixiar. Este es un método de tortura clásico que utilizan tanto militares como policías. Luego golpean con el puño cerrado, utiliza manopla para hacer daño, romper huesos y tejidos”.

 Hernández Gálvez dice que ha enfrentado varias amenazas de muerte, las que arreciaron después de que denunció a Julián Leyzaola ante las autoridades tanto federales como de Baja California. En esa entidad fronteriza el actual candidato del PRD a la alcaldía de Tijuana tiene viente averiguaciones abiertas. Otras tantas están radicadas en Chihuahua. En ambas entidades, el teniente coronel se ha visto involucrado, según los expedientes, en casos de tortura y homicidio. Se le atribuyen al menos tres muertes, pero extrañamente estos casos no han sido investigados por ninguna autoridad local ni federal.

 Sobre la razón por la que ninguna autoridad ha procedido en su contra, la víctima expone sus razones: “Este señor goza de mucha impunidad. Y ni siquiera por los casos de homicidio se le ha citado a declarar. Leyzaola ha sido cobijado por el gobierno de Baja California y también a nivel federal. Por ello lo dejaron ser candidato del PRD a pesar de que la propia subprocuraduría de Baja California reconoce que las investigaciones en su contra están vigentes y en curso.

Licencia para torturar y matar

 A lo largo de su carrera militar, pero sobre todo cuando se relacionó con las tareas de seguridad tanto en Baja California como en Chihuahua, el militar ha gozado de una suerte de licencia para torturar –e incluso matar –sin que ninguna autoridad lo haya molestado hasta la fecha. Ni siquiera porque los casos en los que ha torturado han resultado ser criminales, pues él afirma que sólo ha torturado a delincuentes. En este caso no fue así.

 De acuerdo con sus antecedentes, Leyzaola Pérez trabajó estrechamente con el general Alfonso Duarte Mújica cuando estaba al frente de la ll Región militar, a la que pertenece el 28 Batallón de Infantería. Curiosamente Mújica, uno de sus mentores, también arrastra antecedentes por tortura. En su expediente existen denuncias respecto de que solía arraigar tanto a civiles como a policías municipales y ministeriales, quienes fueron procesados por delitos contra la salud con pruebas fabricadas, pues ninguno de ellos resultó culpable y fueron liberados por falta de pruebas.

 La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) y la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste (CCDHN) documentaron que, de un total de 52 denuncias presentadas en contra de Leyzaola se acreditó que el militar participó en 30 agresiones en contra de policías municipales.

 Estos hechos, según los expedientes, fueron puestos en conocimiento de las autoridades de Chihuahua, Baja California y del gobierno federal desde entre los años 2009 y 2013. No sólo eso: Todos estos casos de tortura y violaciones a las garantías individuales también fueron puestas en conocimiento de la Corte Penal Internacional en el año 2014.

 Ante todos estos antecedentes –vigentes y en curso de investigación dentro y fuera de México –el PRD no tuvo recato en lanzar a Julián Leyzaola como su candidato a la presidencia municipal de Tijuana. Su impunidad trasciende a los estados e incluso al propio gobierno federal que, a la fecha, tampoco lo ha llamado a cuentas.

 Hace un par de meses, cuando se preparaba su lanzamiento como abanderado del PRD en Tijuana, el subprocurador General de Justicia de Tijuana, Baja California, Jorge Álvarez, confirmó que en la actualidad siguen integrándose averiguaciones previas en contra de Julián Leyzaola por el delito de tortura.

 Y recordó que desde la administración pasada existen algunas averiguaciones previas (o carpetas de investigación) por diversos delitos que, en su momento, fueron del conocimiento público, entre los que destacó los casos de tortura en contra de elementos de la policía municipal. Sin embargo, nada dijo respecto de los tres homicidios que se atribuyen al militar.

 Las investigaciones en contra de Leyzaola –explicó el funcionario –siguen abiertas, pues debido al grado de complejidad de estos temas se sigue trabajando para integrar cada uno de los expedientes porque continúan aportándose elementos y evidencias sobre estos casos.

 Julián Leyzaola inició campaña por la alcaldía de Tijuana el 15 de abril último. Un hecho que llamó la atención es que en su primer acto de campaña apareció armado. Visible era una arma corta colocada entre su pantalón y el cinturón, signo de la prepotencia que, aseguran, lo caracteriza.

           

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Last modified on Monday, 27 May 2019 18:08
Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo es periodista desde hace 32 años. Fue reportero del semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca y los temas relacionados con el crimen organizado. Es autor de diez libros en los que aborda el explosivo flagelo del narcotráfico.

Entre otros títulos, ha publicado Herencia Maldita (Grijalbo 2006); Narcomex (Debate 2012); Osiel: Vida y tragedia de un capo (Grijalbo 2009); En Manos del Narco (Ediciones B 2017); Los Zetas, La Franquicia Criminal (Ediciones B 2014); Ejecuciones de periodistas: Los Expedientes (Grijalbo 2017) y Los Incómodos I y II (Planeta 2018). Ha sido conferencista en España, Brasil, Perú y Estados Unidos.

Actualmente es director editorial del portal de noticias Contactopolítico.com y columnista del diario electrónico SinEmbargo.com.mx

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