Las tres posibles líneas del caso Molina Palacios:

            --Fue el narcotráfico

            --Una venganza política

            --O los contrabandistas de ganado

Dueño de una fortuna amasada en catorce años, diputado federal y hombre clave en el PRI veracruzano, la muerte de Juan Carlos Molina Palacios –ejecutado a tiros el sábado 9 en su rancho de Medellín, Veracruz – abre varias interrogantes respecto de sus actividades privadas y públicas, así como sobre vínculos políticos.

            Molina Palacios nació en Carlos A. Carrillo, Veracruz. Cuando se involucró en las tareas políticas ocupó la tesorería en el municipio de Cosamaloapan cuando Eloy Chiunti era el presidente municipal.

            En ese periodo tuvo mucho poder, prácticamente él era el que tomaba las decisiones.

            Poco a poco fue escalando en la política, siempre de la mano del sector cañero. Alrededor de su vida pública aparecieron diversas versiones que lo mismo lo relacionaron con el robo de combustibles que con el narcotráfico y el abigeato.

            Él siempre lo negó.

            Pero lo que no pudo negar, porque era evidente, fue su descomunal riqueza exhibida a través de sus ranchos con ganado de alto registro y su vinculación con políticos que, en su momento, estuvieron presuntamente ligados al crimen organizado y al robo de combustibles en Petróleos Mexicanos, una fuente de riqueza que parece que no se ha agotado en el país y, particularmente, en Veracruz. Del dinero del huachicol se pagaron campañas políticas en Veracruz.

            Las autoridades veracruzanas tendrán que investigar el crimen de Juan Carlos Molina y, para ello, es indispensable estudiar su entorno inmediato, conocer a sus amigos y enemigos y también las actividades en las que estaba implicado.

            Como diputado local, Molina Palacios formaba parte de la comisión de Ecología. Estaba muy involucrado, por ejemplo, en conocer las causas de un brote de cáncer en la Cuenca del Papaloapan, que él atribuía a la contaminación imparable de los ingenios de la región que, por cierto, nadie sanciona.

            Los ingenios carecen de medidas para limitar el impacto de la contaminación que provocan, operan en la total impunidad porque ninguna autoridad les prohíbe contaminar el ambiente, el aire y los ríos, causantes de severos estragos en la salud.

            Ante este grave problema de salud pública y las carencias médicas en la zona cañera, Juan Carlos Molina dispuso de su sueldo como diputado para adquirir los aparatos especiales para detectar el cáncer y así evitar que los afectados tuvieran que viajar hasta la ciudad de Orizaba y esperar durante meses su diagnóstico.

            El decía que las autoridades deberían investigar a los dueños del ingenio San Cristóbal y revisar si esta industria cumple con las medidas para limitar su impacto ambiental en la región de la Cuenca del Papaloapan. Pero, al parecer, toda investigación en ese sentido era frenada mediante sobornos a las autoridades.

            Como diputado también denunció el robo y contrabando de ganado procedente de Centroamérica hacia Veracruz y a las bandas dedicadas a este negocio ilegal, según publicó El Heraldo (radio), donde concedió una de sus últimas entrevistas.

            En una de sus últimas entrevistas, denunció el incremento en el robo de reses en Veracruz. Aseguró que el robo ascendía a un millón de novillos y animales en pie cruzan al año por el río Usumacinta.

            “Acá en México, mediante sobornos, entran al padrón regular sanitario para su comercialización natural”, dijo Molina.

            También denunció que esta práctica –solapada por las autoridades veracruzanas –genera riesgos, como la fiebre aftosa que podría poner en jaque a la ganadería nacional.

            Molina Palacios también conocía muy bien el modus operandis de los contrabandistas de reses: dijo poco antes de morir que las prácticas estaban cambiando: ya no sólo cruzan por el río Usumacinta: ahora trasladan a los animales vivos en barco desde Centroamérica hasta Sonora.

            En las últimas semanas, el diputado local independiente había viajado para reunirse con los legisladores de la Comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados y con Víctor Villalobos, secretario de Agricultura del gobierno federal, a fin de discutir y corregir este grave problema. Extrañamente, vino su ejecución.

           

            La ejecución

 

            El sábado 9, Juan Carlos Molina arribó a su rancho al filo del mediodía en su camioneta Ford blanca. Iba solo. Cuando estaba por entrar a su rancho “Ganadería Rosa Alba”, en el municipio de Medellín, un grupo de gente armada ya lo esperaba. Traían un coche Magda. Inmediatamente sacaron sus armas y le dispararon al legislador desde una distancia de 30 metros.

            Las balas atravesaron el cristal y perforaron el pecho de Molina Palacios, quien quedó recostado en su asiento, con el cinturón puesto, y la cabeza tirada hacia atrás.

            La muerte del líder de la CNC causó conmoción en Veracruz, pues se trató de un crimen más –perpetrado al más puro estilo de la mafia --como tantos han ocurrido en ese estado sin ley que está gobernado por el crimen organizado.

            Ante la ejecución de Juan Carlos Molina, bien vale la pena que la Fiscalía del estado explore al menos tres líneas de investigación: su entorno político, social y económico; el crimen organizado, en todas sus modalidades, y las redes de abigeos que impunemente operan el tráfico de reses y que Molina denunció públicamente.

            El ganadero y líder cañero fue sepultado hoy en la ciudad de Tlacotalpan. Al sepelio acudieron amigos y familiares de la Cuenca del Papaloapan, particularmente de Carlos A. Carrillo, su pueblo natal.

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Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo es periodista desde hace 32 años. Fue reportero del semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca y los temas relacionados con el crimen organizado. Es autor de diez libros en los que aborda el explosivo flagelo del narcotráfico.

Entre otros títulos, ha publicado Herencia Maldita (Grijalbo 2006); Narcomex (Debate 2012); Osiel: Vida y tragedia de un capo (Grijalbo 2009); En Manos del Narco (Ediciones B 2017); Los Zetas, La Franquicia Criminal (Ediciones B 2014); Ejecuciones de periodistas: Los Expedientes (Grijalbo 2017) y Los Incómodos I y II (Planeta 2018). Ha sido conferencista en España, Brasil, Perú y Estados Unidos.

Actualmente es director editorial del portal de noticias Contactopolítico.com y columnista del diario electrónico SinEmbargo.com.mx

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