La desgracia Nacional

Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador afirma que el gobierno de Estados Unidos respeta la soberanía del país y que no se meterán a imponer una política antidrogas, lo cierto es que el presidente Donald Trump ya externó su preocupación por la violencia que mantiene a México sumido en una crisis de inseguridad.

            Incluso, el semanario británico The Guardian Weekly dedica su portada a México y destaca que en lo que va del gobierno de López Obrador ya se contabilizan 30 mil muertos, casos que se mantienen impunes porque ninguna autoridad federal está investigando las causas, aunque se da como un hecho que tal nivel de violencia es consecuencia de la guerra que enfrentan los cárteles de la droga.

            Dice The Guardian: “La guerra contra las drogas que ha paralizado a cientos de miles de vidas mexicanas durante más de una década muestra pocas señales de desaceleración…El país es testigo de caso 100 asesinatos (diarios) relacionados con pandillas de narcotraficantes todos los días y la batalla para detener (este problema) significó la ruina de las administraciones presidenciales de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

            “En su elección del año pasado, el populista de izquierda Andrés Manuel López Obrador prometió poner fin a la larga guerra contra los cárteles, aunque su compromiso ha sido combatir las raíces sociales con una política de abrazos y no balazos”.

            A principios de año, cuando puso en marcha la Guardia Nacional, el presidente dijo que en seis meses se pondría fin a la violencia que enfrenta el país. Luego, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, dijo que ese plazo era irresponsable, pues no sería posible abatir la inseguridad en ese tiempo, ya que el problema era muy complicado. Por ello, habló de tres años como mínimo para que el territorio entrara en una pacificación.

            Pero al cumplirse un año de gobierno, en México las cosas siguen empeorando: la economía no levanta y la inseguridad pública se agrava, pues hasta ahora no existe un plan claro para enfrentar a la delincuencia organizada.

            El presidente insiste en que no usará la fuerza del Estado para atacar a los cárteles, pues desde su óptica “la violencia sólo genera violencia”. Sin embargo, su política pacifista no ha dado resultados, por el contrario, la situación se agrava cada vez más y esto, sin duda, preocupa y mucho al gobierno de Donald Trump.

            López Obrador señala que el gobierno de Estados Unidos debe frenar el tráfico de armas hacia México y atender el elevado consumo de drogas que priva en ese país.

            Trump, por su parte, dice que entre México y Estados Unidos se debe llevar a cabo un plan, una estrategia para que se enfrente a los cárteles “y se borre de la faz de la tierra” a los grupos criminales que generan la violencia.

            Como ya se ha explicado en otros artículos, en México el problema de la inseguridad pública no es un tema fácil para el gobierno. En el territorio operan 14 cárteles, cuyos líderes se mueven con amplia libertad en todo el territorio.

            Tras la reciente masacre de la familia LeBarón, en Chihuahua, se encendieron otra vez las alertas en México y Estados Unidos: el gobierno norteamericano pide al de México definir una política antidrogas para abatir la criminalidad, pues les preocupa que el país esté cada vez más sumido en una crisis de inseguridad.

            Hasta ahora, el gobierno ha fracasado en su búsqueda de pacificar el territorio. Cuando empezó el gobierno se creó la Guardia Nacional, una policía con mando militar que, se dijo, sería clave para enfrentar al crimen organizado.

            El proyecto se aprobó y dicha policía ya está en operación, pero ha sido insuficiente para detener la oleada de violencia que vive el país. Por todas partes hay muertos, levantones, secuestros, robos, cobro de piso a comerciantes grandes y pequeños.

            De igual forma ocurren descuartizamiento de personas, desapariciones forzadas y otros delitos que siguen creciendo ante la impunidad que los envuelve.

            En realidad la gente vive con miedo, teme morir o ser agredida, pues algunas organizaciones criminales ya se están metiendo directamente con la gente inocente y no sólo con sus enemigos.

            El caso Culiacán, por donde se le mire, sentó un grave precedente: muchas organizaciones criminales que disponen de dinero y armamento suficiente pueden recurrir a la agresión directa de la población con el fin de obtener sus objetivos.

            En pocas palabras se puede decir que el crimen organizado ya le tomó la medida al gobierno. Sabe que a pesar de la extrema violencia que sigue cobrando vidas la administración de López Obrador responderá con palabras y no con violencia. ¿Signo de debilidad o de incapacidad?

            Lo que se está provocando con toda la incapacidad mostrada es que el gobierno de Estados Unidos intervenga en México para enfrentar al crimen. Los estadunidenses saben que lo que pasa en México les repercute y mucho. Así pasó en Colombia en los años ochenta, cuando ese país sudamericano estaba sumido en una crisis de inseguridad sin precedentes.

            Estados Unidos intervino con el llamado “Plan Colombia”, una política de combate contra los cárteles de Cali y Medellín, encabezados entonces por Pablo Escobar Gaviria y los hermanos Rodríguez OreJuela: el primero está muerto y los segundos están presos en Estados Unidos.

            En el caso Colombia nadie alegó violación de soberanía, eso fue lo que menos le importó a Estados Unidos: el objetivo de Washington era acabar con los cárteles, pero no logró ese propósito: tras la extradición de los hermanos Rodríguez Orejuela a Estados Unidos y la muerte de Pablo Escobar el narcotráfico se pulverizó en Colombia.

            Surgieron los llamados babycárteles, pequeños grupos dedicados al tráfico de drogas que se empezaron a manejar con bajo perfil. Actualmente así operan, pues Colombia no ha resuelto su problema con el tráfico de drogas.

            Sigue siendo un país exportador de enervantes a todo el mundo, aunque la violencia de alto impacto ha disminuido considerablemente. En ese país la política antidrogas se implementó utilizando la fuerza del Estado y sólo así se pudo empezar a poner orden en el territorio.

            El Estado se fortaleció mucho: crearon una ley de extinción de dominio para quitarle los recursos al crimen organizado. Y así, desactivando el tema financiero, pudieron ir venciendo al crimen y su violencia.

            Y es que la violencia en Colombia no tuvo límites: las balaceras se multiplicaban por todas partes. Los cárteles se enfrascaron en una guerra imparable: hacían estallar carros-bomba por todas partes. Hubo miles de muertos y muchas ciudades se volvieron invivibles.

            El país se convirtió en un territorio sin paz hasta para los propios criminales. Fue entonces cuando intervino Estados Unidos y se empezó a poner orden.

            En el caso mexicano algo parecido puede ocurrir. El presidente Trump ha externado su preocupación por el elevado nivel de violencia que enfrenta México y también por la ausencia de un plan estratégico para enfrentar a la criminalidad.

            Hasta ahora, lamentablemente, no hay resultados.

            Las política de “abrazos y no balazos” no funciona, pero el presidente insiste en no usar la fuerza. A ver hasta donde nos arrastra esta desgracia nacional.

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Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo es periodista desde hace 32 años. Fue reportero del semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca y los temas relacionados con el crimen organizado. Es autor de diez libros en los que aborda el explosivo flagelo del narcotráfico.

Entre otros títulos, ha publicado Herencia Maldita (Grijalbo 2006); Narcomex (Debate 2012); Osiel: Vida y tragedia de un capo (Grijalbo 2009); En Manos del Narco (Ediciones B 2017); Los Zetas, La Franquicia Criminal (Ediciones B 2014); Ejecuciones de periodistas: Los Expedientes (Grijalbo 2017) y Los Incómodos I y II (Planeta 2018). Ha sido conferencista en España, Brasil, Perú y Estados Unidos.

Actualmente es director editorial del portal de noticias Contactopolítico.com y columnista del diario electrónico SinEmbargo.com.mx

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