El Mayo Zambada, pieza clave del "Culiacanazo"

La DEA lo busca porque saben que es el verdadero líder del cártel de Sinaloa, pero el capo sabe esfumarse porque está acostumbrado a vivir con bajo perfil, siempre guardado entre las sombras. 

No está retirado del narcotráfico. No podría hacerlo. Entró al negocio “así nomás”, según le dijo a Julio Scherer García en aquella charla memorable que sostuvo con él en la sierra sinaloense, una plática en la que Ismael “El Mayo” Zambada fue lacónico: respondió lo que quiso y otras preguntas las dejó a la interpretación de su entrevistador. 

Figura emblemática del crimen organizado, “El Mayo” Zambada siempre fue considerado un capo de altos vuelos. El extingo José Luis Santiago Vasconcelos –fallecido en 2007 durante el avionazo en el que también perdió la vida Juan Camilo Mouriño, el secretario de Gobernación de Felipe Calderón –me dijo en varias ocasiones que él, “El Mayo”, era el verdadero líder del cártel de Sinaloa. 

–¿Y “El Chapo”? –le pregunté. 

–Una figura nada más. Zambada es el jefe –reiteró, firme su expresión. 

La breve historia de Zambada García viene a cuento por el operativo fallido de Culiacán, en el que fue liberado Ovidio Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán

De acuerdo con diversos audios en poder del gobierno, Zambada fue clave para que el gobierno se rindiera, depusiera las armas y entregara al detenido después de verse rodeados y maniatados por las fuerzas armadas del cártel de Sinaloa. 

Se asegura que, desde el lugar donde se encontraba –quizá muy cerca de donde fue el operativo –Zambada coordinó movimiento de las fuerzas del cártel y, con ello, pudo someter a las fuerzas oficiales que, al verse rodeados, tuvieron que declinar ante el poder del cártel sinaloense. 

Los hijos de Guzmán Loera no sólo le agradecieron al presidente la liberación de Ovidio: también le agradecieron a “El Mayo” su apoyo

Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada son más que socios: viejos conocidos en el negocio del narcotráfico, Guzmán se formó al lado de Miguel Ángel Félix Gallardo, de quien fue lugarteniente; “El Mayo” Zambada hizo su carrera en el viejo cártel de Guadalajara, luego estuvo con Ernesto Fonseca Carrillo –tío de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos” –y más tarde se pasó al cártel de Sinaloa, ya con Guzmán Loera, en el 2001, recién se había fugado del penal de Puente Grande, Jalisco. 

Zambada García lleva cinco décadas en el negocio del narcotráfico y ahora, de acuerdo con la Drug Enforcement Administratión (DEA) es el jefe del cártel de Sinaloa, aunque dicha organización criminal se dividió en cuatro bloques. 

Esta división permite que el cártel tenga cuatro dirigencias, aparentemente, pero la figura central y emblemática es la de “El Mayo” Zambada; sin embargo, los reflectores nacionales e internacionales los siguen atrayendo los hijos de “El Chapo” Guzmán y, así, Zambada se mantiene como una figura aparentemente secundaria cuando, en realidad, es el máximo jefe y no de ahora sino desde hace casi dos décadas. 

Zambada García siempre se ha movido entre las sombras. No es un personaje dado a atraer los reflectores, como ocurría con “El Chapo”, su compadre, cuyo protagonismo lo llevó a ser detenido en Los Mochis, Sinaloa, después de fugarse por segunda ocasión de un penal de máxima seguridad, el de La Palma, en el Estado de México

Zambada vive cerca de Culiacán, también se refugia en la sierra, se asegura, pero baja a Culiacán o a Los Mochis con mucha frecuencia. Es discreto, dicen, y nada protagónico. Sabe que si da un paso en falso y se acaba todo para él. 

En la sierra sinaloense tiene ranchos ganaderos, inmensas extensiones de tierra; produce leche, “el mejor queso” y mucha carne, incluso para exportar a Estados Unidos. 

No es fácil llegar a Zambada. A su alrededor hay como cinco cinturones de seguridad; tiene oídos por todas partes. Cuando alguien lo está buscando él es el primero que se entera a través del mensaje boca a boca o mediante un teléfono celular, no un Ifone, no para nada: utilizan teléfonos chiquitos, esos que venden en Oxxo. Dicen en la sierra sinaloense que, además de baratos, son los más seguros. 

La DEA opera en Sinaloa 

Como era de esperarse, después del escándalo derivado del llamado “culiacanazo” efectivos de la DEA arribaron a Sinaloa; andan peinando los territorios, averiguando, y confirmando lo que ellos ya saben: que la detención y sentencia a cadena perpetua de “El Chapo” no significó el fin del cártel de Sinaloa

Por el contrario, el grupo criminal se mantiene activo y no sólo eso: boyante. Continúa introduciendo unas treinta toneladas de droga por mes a Estados Unidos y su expansión sigue creciendo: antes tenía presencia en 50 países, ahora, se asegura, está afincado en 81 países, donde mueve sus cargamentos de enervantes y lava sus activos en la compra de tierras, la industria de la construcción, el contrabando, entre otras actividades. 

En Sinaloa, como se vio hace dos semanas, tiene el control de todo el estado: ninguna autoridad política se mueve si no lo sabe el cártel. Controlan desde las alcaldías hasta las prisiones, de ahí su gran influencia y su capacidad de operación y de fuego. 

Disponen del mejor armamento para enfrentar la guerra con los cárteles rivales o con el gobierno, como ya quedó demostrado. 

En México, el cártel de Sinaloa controla veinte estados del país. En el norte llegan hasta Baja California y por el sur están presentes en Quintana Roo, pues introducen cargamentos de droga por el Caribe, sobre todo, la que traen de Venezuela, Panamá y Colombia

También operan por Michoacán y Jalisco, donde tienen un pacto de entendimiento con el cártel de Jalisco Nueva Generación, sus antiguos socios. También tienen presencia en la ciudad de México, donde además, disponen de refugios: casas de seguridad, departamentos y otras propiedades. 

Con independencia de sus bajas por encarcelamiento o muertes, Sinaloa es la organización más poderosa del mundo y de México. Le sigue en poder y capacidad de fuego el cártel de Jalisco, segundo grupo criminal con mayor expansión en América Latina. 

Lo curioso de todo es que Ismael Zambada García se mantiene entre los muros, callado, agazapado. Se mueve con muy bajo perfil, a diferencia de los hijos de “El Chapo”, protagónicos y muy activos en las redes sociales, donde a cada momento se delatan con sus automóviles de lujo. 

Zambada prefiere las sombras, los espacios cerrados, el campo, la naturaleza, sus caballos. 

Quizá a ese bajo perfil se debe su longevidad en el negocio del narcotráfico. 

El capo huye del protagonismo y del ruido. Cero reflectores y redes sociales. Entre menos se hable de él, mejor. 

Y así, con la discreción que lo caracteriza, se mantiene al frente de uno de los cárteles más grandes del mundo. El sabe que el negocio sigue adelante con él o sin él. 

Como le dijo a Julio Scherer: “Si me detienen o me matan, todo seguiría igual”. 

Al menos en dos ocasiones, Zambada estuvo a punto de ser capturado. En una ocasión, dijo, los guachos (Los soldados) caminaron sobre su cabeza. En otra, tuvo que pagar para que lo dejaran libre. Era presidente Felipe Calderón y Marisela Morales era procuradora General de la República. Se asegura que “El Mayo” dobló la suma que ofrecía Estados Unidos por su cabeza –en aquel tiempo era de 5 millones de dólares y pagó 10 millones con billete verde –, todo en efectivo, se asegura. 

Esto último no fue reconocido por él, pero muchos exservidores públicos que estuvieron en la PGR se hicieron ricos de la noche a la mañana. Estrenaron camionetas del año, por decir lo menos, y se compraron departamentos y casas en las más prósperas zonas de la ciudad de México.

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Last modified on Tuesday, 29 October 2019 15:14
Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo es periodista desde hace 32 años. Fue reportero del semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca y los temas relacionados con el crimen organizado. Es autor de diez libros en los que aborda el explosivo flagelo del narcotráfico.

Entre otros títulos, ha publicado Herencia Maldita (Grijalbo 2006); Narcomex (Debate 2012); Osiel: Vida y tragedia de un capo (Grijalbo 2009); En Manos del Narco (Ediciones B 2017); Los Zetas, La Franquicia Criminal (Ediciones B 2014); Ejecuciones de periodistas: Los Expedientes (Grijalbo 2017) y Los Incómodos I y II (Planeta 2018). Ha sido conferencista en España, Brasil, Perú y Estados Unidos.

Actualmente es director editorial del portal de noticias Contactopolítico.com y columnista del diario electrónico SinEmbargo.com.mx

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